Durante 500 años, Europa fue un gran campo de batallas, invasiones y luchas.
Tropas bizantinas, islámicas y carolingias se disputaban el poder mientras los pueblos “bárbaros” arremetían desde tierras lejanas. Fueron los siglos de la “Edad Oscura”, que destruyó los restos de su cultura al tronar de las guerras.
Sin embargo, hacia el año 800, en plenas invasiones bárbaras, un grupo de monjes celtas recluído en Irlanda, creó y resguardó el Libro de Kells, un manuscrito ilustrado con motivos ornamentales de gran belleza, excelente técnica y colores maravillosos, que aún hoy se conserva como una de las principales piezas del arte irlando-sajón.
En homenaje a esos monjes artesanos, en Kells creemos que el detalle, la técnica y el esfuerzo son capaces de crear piezas únicas capaces de sobrevivir en el tiempo.
Por eso, cuando nos preguntan por nuestro nombre, les contamos este relato y les decimos que, para nosotros, en cada trabajo hay una historia.